(De ár. hisp. alparḡát, pl. de párḡa; cf. abarca).
1. f. Calzado de lona con suela de esparto o cáñamo, que se asegura por simple ajuste o con cintas.
(Fuente: Diccionario de la Real Academia Española).
Hoy he apadrinado una palabra. Desde esta mañana me rondaba la idea por la cabeza, cuando leí en 20 minutos.es la noticia de que se podía apadrinar una palabra en desuso de la lengua española. La iniciativa venía de una web de escritura en colaboración con otras escuelas de escritores y señalaban palabras como cáspita, trápala, o bochinche. Sin poder reprimir mi espíritu friki de la vida y el lenguaje escrito, me he dispuesto y he apadrinado ALPARGATA. Sí, la palabra no necesita presentación, además estoy segura de que en mi larga lista de palabras geniales (inexorable, multidisciplinar, dilucidación, caléndula, pituitaria, etc.) no era de mis favoritas. Pero porqué engañarme, para un rato que tengo para ver el correo no podía pararme a documentarme sobre mis palabras favoritas, y sobre todo, comprobar si ya estaba apadrinada.
Cuando apadrinas te piden una razón básica por la que no quieres que el término en cuestión caiga en el olvido. Yo he puesto que alpargata era como mi abuelo le decía a las babuchas, a las zapatillas de andar por casa o como queráis llamarlas. Además él tenía su propio dialecto fonético: “arpargate”.
Esta palabra va por mi abuelo y por la cantidad de vocablos raros que me enseñó, ea.

